Conoce cómo evitar la exposición a metales pesados y reducir el riesgo de cáncer. Al ser una amenaza silenciosa, es importante saber cómo estamos expuestos y qué medidas podemos tomar para minimizarla. Lee nuestro artículo completo para obtener más información detallada sobre cómo cuidarte.

La creciente presencia de metales pesados en nuestro entorno constituye una preocupación en los últimos años. Estos elementos se han transformado en una amenaza silenciosa para la salud humana, siendo el cáncer una de sus consecuencias más graves.

¿Cómo nos exponemos a los metales pesados?

La actividad humana es una fuente importante de exposición a los metales pesados, a través de:

  • Contaminación industrial, tecnológica, agropecuaria y minera.
  • Uso excesivo de fertilizantes químicos que contienen metales pesados.

Estos contaminantes afectan múltiples aspectos del entorno, incluyendo suelo, agua, aire, vegetales, animales y alimentos (2)

Por ejemplo, la exposición actual al plomo, presente en alimentos y productos industriales, ha resultado en un aumento considerable de este metal en nuestros huesos, alcanzando concentraciones entre 400 y 1.000 veces superiores a las registradas hace 400 años (3)

¿Todos los metales pesados son tóxicos?

  • Aunque algunos metales de alta densidad son benignos en cantidades normales (de hecho algunos son esenciales para el organismo humano), varios representan una seria preocupación ambiental (4).
  • Estos metales pesados son sustancias químicas peligrosas debido a su incapacidad de degradarse por parte del ambiente u organismos vivos.
  • Además, exhiben la preocupante tendencia de acumularse en los organismos a medida que avanzan en la cadena alimentaria, lo que significa que los organismos más grandes acumulan mayores cantidades. Por ejemplo, los peces más grandes tienden a acumular más mercurio (4).
  • Entre los más notorios se encuentran el mercurio (Hg), el plomo (Pb), el cadmio (Cd) y el talio (Tl), junto con el cobre (Cu), el zinc (Zn) y el cromo (Cr) (4).
  • En ciertas ocasiones, la clasificación de «metales pesados» también abarca elementos ligeros pero tóxicos como el berilio (Be) o el aluminio (Al), y semimetales como el arsénico (As).

 

Los metales pesados pueden aumentar el riesgo de cáncer

La evidencia científica apunta a que los metales pesados interfieren con diversas funciones biológicas clave (4), tales como:

  • Multiplicación celular.
  • Diferenciación celular.
  • Reparación del daño.
  • Muerte celular.

Además, varios estudios han demostrado que la exposición a ciertos metales pesados puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer. Por ejemplo, el plomo se ha relacionado con el cáncer de pulmón (5) y el arsénico se ha relacionado con el cáncer de piel y otros (6).

El Programa Nacional de Toxicología (NTP) en Estados Unidos ha identificado una lista de carcinógenos conocidos para los humanos, que incluyen metales pesados y otras sustancias. Si deseas obtener más información sobre estos carcinógenos, te invitamos a revisar este artículo proporcionado por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (9).

Sin embargo, que una sustancia esté clasificada como cancerígena no significa que causará automáticamente cáncer, sino que debemos estar alerta y minimizar su riesgo. Recordemos que desarrollar cáncer es un proceso complejo en el que influyen la cantidad de exposición a la sustancia, el tiempo de esa exposición y la predisposición genética de cada persona (4).

Formas de reducir la exposición a los metales pesados

Hay algunas acciones que se pueden hacer para minimizar la exposición a los metales pesados, como:

  • Evitar el contacto con fuentes de contaminación: 

Si es posible, se deben evitar el contacto con fuentes de contaminación por metales pesados, como las centrales eléctricas y las fábricas. Si notas un derrame contaminante ambiental en tu localidad es importante llamar al gobierno local. 

Si alguna persona que vive contigo trabaja con metales pesados, debe utilizar elementos de protección personal con guantes y máscara en el trabajo, y otros protocolos que le sean indicados para no llevar esos contaminantes a casa. 

  • Filtrar el agua:  

Instala filtros de agua en tu casa para eliminar los metales pesados del agua potable. 

Asesórate buscando información porque hay diferentes tipos de filtros como: carbón activado, intercambio iónico o filtros de ósmosis inversa. Puedes buscar filtros certificados por la NSF International, una organización independiente que garantiza el cumplimiento de estándares de calidad y rendimiento. También puedes verificar si el filtro cuenta con la certificación de la Water Quality Association, otra organización reconocida en la industria del tratamiento de agua.

A veces, las casas viejas tienen tuberías que deben ser cambiadas pues son contaminantes. 

  • Consumir alimentos frescos: 

Consume alimentos locales y que estén en temporada, para ayudar a reducir la exposición a contaminantes transportados a largas distancias. 

Puede ayudar al ambiente el consumir productos orgánicos, pero esto no garantiza que el suelo y el agua donde se cultivaron no esté expuesto a dichos metales.

También recuerda lavar estos alimentos así como tus manos antes de comer para reducir tu exposición a dichos metales al tocar la comida (7). 

Al comprender los riesgos asociados con los metales pesados y su potencial impacto en el desarrollo del cáncer, podemos tomar decisiones informadas para proteger nuestra salud y la de nuestros seres queridos. 

Daniella Bellizia Chacón

Nutricionista – dietista

Equipo Anticáncer Carlos Malatesta

 

Referencias bibliográficas:

  1. Gobierno de España, Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda, 2030. Metales y metaloides. 13/04/2022. Disponible en la web en: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/metales_pesados.htm
  2. Luis Fernando Londoño-franco, paula Tatiana Londoño-muñoz, Fabián Gerardo muñoz-García. Los riesgos de los metales pesados en la salud humana y animal. Biotecnología en el Sector Agropecuario y Agroindustrial. Vol 14 No. 2 (145-153) Julio – Diciembre 2016. Disponible en la web en:  http://www.scielo.org.co/pdf/bsaa/v14n2/v14n2a17.pdf 
  3. Parida L, Patel TN. Systemic impact of heavy metals and their role in cancer development: a review. Environ Monit Assess. 2023 May 30;195(6):766. Disponible en la web en:  https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37249740/
  4. Gobierno de España. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.  Metales pesados. Plaza San Juan de la Cruz, 10 28071 Madrid (España). Disponible en la web en: https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/atmosfera-y-calidad-del-aire/emisiones/prob-amb/metales_pesados.html
  5. Anttila A, Uuksulainen S, Rantanen M, Sallmén M. Lung cancer incidence among workers biologically monitored for occupational exposure to lead: a cohort study. Scand J Work Environ Health. 2022 Sep 1;48(7):540-548. Disponible en la web en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35753006/ 
  6. Instituto Nacional del Cáncer. Sustancias en el ambiente que causan cáncer. Actualización: 28 de diciembre de 2018. Disponible en la web en: https://www.cancer.gov/about-cancer/causes-prevention/risk/substances 
  7. Cleveland clinic. Heavy Metal Poisoning (Toxicity). 07 de Julio de 2022. Disponible en la web en: https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/23424-heavy-metal-poisoning-toxicity
  8. Cleveland clinic. Should Parents Be Worried About Toxic Heavy Metals in Baby Food? 15 Diciembre, 2019. Disponible en la web en: https://health.clevelandclinic.org/should-parents-be-worried-about-toxic-heavy-metals-in-baby-food/?_gl=1*fr5fif*_ga*NTE3MzE1OTI5LjE3MTI5NTYzMDQ.*_ga_HWJ092SPKP*MTcxMjk1NjMwMy4xLjAuMTcxMjk1NjMwMy4wLjAuMA..
  9. Instituto Nacional del Cáncer. Arsenic. Actualizado diciembre 2022. Disponible en la web en: https://www.cancer.gov/about-cancer/causes-prevention/risk/substances/arsenic